EE.UU. vende petróleo venezolano y envía fondos al gobierno de Delcy Rodríguez

Análisis de la estrategia petrolera entre EE.UU. y Venezuela

El gobierno de Estados Unidos ha asumido el control de la industria petrolera venezolana, generando una serie de cambios económicos y políticos en el país sudamericano.

  • ✅ EE.UU. vende petróleo venezolano y envía fondos al gobierno de Delcy Rodríguez.
  • ✅ El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, visita Venezuela para negociar acuerdos petroleros.
  • ✅ El petróleo venezolano se vende a precios de mercado y los fondos se destinan a necesidades esenciales del país.
  • ✅ La falta de transparencia en la distribución de los fondos genera preocupaciones.
  • ✅ Se espera que el flujo de divisas ayude a estabilizar la economía venezolana.

Zumaque I, primer pozo petrolero explotado comercialmente en Venezuela.
Foto: Wikimedia Commons · Fuente: Wikimedia Commons · Licencia: CC BY-SA 3.0 · Uso editorial

El 3 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país asumiría el control de la industria petrolera venezolana. Esta decisión se tomó pocos días después de la detención del entonces presidente venezolano, Nicolás Maduro, en una operación militar estadounidense. Trump afirmó que las grandes compañías petroleras de EE.UU. entrarían en Venezuela para rehabilitar la infraestructura petrolera y generar ingresos para el país.

 

El contexto histórico y la situación actual

La industria petrolera venezolana ha sufrido un deterioro significativo en las últimas décadas debido a una combinación de desinversión, corrupción, malas políticas y sanciones internacionales. Este declive ha dejado a Venezuela con una capacidad de almacenamiento limitada y una necesidad urgente de ingresos para financiar servicios esenciales.

El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, se convirtió en el funcionario estadounidense de mayor rango en visitar Venezuela en más de dos décadas. Durante su visita, Wright se reunió con Delcy Rodríguez, presidenta temporal de Venezuela, y aseguró que Trump está comprometido en transformar la relación con Caracas para llevar comercio, paz y prosperidad al pueblo venezolano.

 

El mecanismo de venta de petróleo

El 6 de enero, Trump anunció que el gobierno de Delcy Rodríguez entregaría a EE.UU. entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano. Este crudo se vendería a precios de mercado y los fondos serían controlados por Trump para asegurar que se usaran en beneficio de ambos países.

El Departamento de Energía de EE.UU. (DOE) informó que había comenzado a comercializar el petróleo venezolano con el volumen mencionado y que aplicaría este mecanismo de forma indefinida. La petrolera estatal venezolana, Pdvsa, confirmó las negociaciones y las describió como una transacción comercial basada en la legalidad, transparencia y beneficio mutuo.

Vitol y Trafigura, dos de las mayores empresas comercializadoras de materias primas del mundo, fueron encargadas de la venta del petróleo venezolano. Estas empresas adquirieron el crudo a un precio de US$15 por debajo del costo del barril de crudo Brent y lo ofrecieron a refinerías en la Costa del Golfo de EE.UU. a entre US$8 y US$9 menos que el Brent.

 

La distribución de los fondos

El 14 de enero, las autoridades estadounidenses anunciaron la primera venta de crudo venezolano por un monto de US$500 millones. Este dinero no está bajo el control de las autoridades venezolanas, sino de las estadounidenses. Según el economista Asdrúbal Oliveros, el dinero se deposita en una cuenta del Banco Central de Venezuela en JP Morgan y luego se transfiere a una cuenta en Qatar que funciona como un fideicomiso entre EE.UU. y Venezuela.

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, explicó que el dinero está en una cuenta que pertenece a Venezuela, pero cuyo uso está bloqueado por las sanciones estadounidenses. Para evitar que los acreedores de la deuda venezolana intenten hacerse con el control de estos fondos, se decidió enviarlos a Qatar.

Hasta ahora, los fondos se han adjudicado a través de subastas realizadas por el Banco Central de Venezuela (BCV). Empresas y personas naturales pueden participar en estas subastas presentando la documentación requerida y ofertando la cantidad de dólares que necesitan y el precio al que están dispuestos a comprarlos. El BCV decide a quién se le asignan las divisas, en qué cantidad y a qué precio.

Según el economista Alejandro Grisanti, director de la consultora Ecoanalítica, el 80% de los fondos se han asignado a sectores prioritarios como alimentos y medicinas, el 15% a otros sectores productivos y el 5% a personas naturales. Estas asignaciones deben estar en línea con lo acordado con EE.UU.

Rubio afirmó que el gobierno de Delcy Rodríguez ha sido cooperativo y se ha comprometido a usar una parte considerable de los fondos para comprar medicinas y equipos directamente de EE.UU. También mencionó que se está diseñando un mecanismo de auditoría para verificar cómo se está gastando el dinero.

 

Preocupaciones y perspectivas futuras

La falta de transparencia en la distribución de los fondos es una de las mayores preocupaciones. David L. Goldwyn, presidente de la consultora Goldwyn Global Strategies, señaló que no está claro quién aprueba la distribución de los fondos, qué criterios se utilizan y cuánta supervisión existe para garantizar que el dinero se desembolse correctamente.

Asdrúbal Oliveros considera que el sistema de subastas necesita mejoras para ser más transparente e incluir reglas más claras de participación, así como una mejor reflejo de la tasa de cambio en el mercado.

A pesar de estas preocupaciones, se espera que el flujo de divisas ayude a estabilizar la economía venezolana. Hasta la fecha, el BCV ha puesto a subasta unos US$800 millones a través de la banca, y se espera que este ritmo se mantenga en el primer trimestre de 2026.

Rubio mencionó que probablemente se gestionarán unos US$2.500 millones o US$3.000 millones a través de este mecanismo temporal de venta de crudo. Aunque el proceso ha sido favorable en términos de sus efectos anticorrupción y ha aumentado la disponibilidad de divisas en la economía, aún quedan retos por superar.

Goldwyn advirtió que estas primeras ventas se han hecho con petróleo almacenado en buques y en cantidades relativamente pequeñas. Una pregunta importante es qué tan eficiente será este proceso cuando se amplíe y se trate de volúmenes mayores.

En resumen, aunque el proceso actual ha sido favorable en términos de estabilidad cambiaria y reducción de la inflación, aún es demasiado pronto para saber si este sistema será eficaz para estabilizar la economía venezolana a largo plazo. La clave estará en asegurar que el dinero se destine a alimentos, combustible, energía, salarios e inversión en infraestructura crítica.


La situación actual de la industria petrolera venezolana y la intervención de EE.UU. representan un punto de inflexión en la economía del país. Aunque hay preocupaciones sobre la transparencia y la eficiencia del proceso, también hay esperanza de que este mecanismo temporal pueda ayudar a estabilizar la economía y mejorar las condiciones de vida en Venezuela. El futuro de la relación entre EE.UU. y Venezuela dependerá en gran medida de cómo se manejen estos desafíos y oportunidades en los próximos meses y años.

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